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Nuestros artesanos

Estas son las manos que dan forma a la historia de La Rambla
Conocer a los artesanos
Miguel Ángel Torres

Miguel Ángel Torres

Maestro Artesano

Miguel Ángel Torres Ferreras lleva más de 30 años dedicándose de lleno al oficio de la alfarería en La Rambla, Córdoba, su ciudad natal y donde regenta un taller artesano de alfarería con su mismo nombre.

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Catalina Alcaide

Catalina Alcaide

Pintura creativa

Desde que cumplió 18 años ganando concursos, recogiendo premios y recibiendo reconocimientos a su carrera artística. Sus piezas son puro arte, inspiración y pintadas completamente a mano.

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Rosa Guerrero

Rosa Guerrero

Creando con porcelana

Rosa es uno de los ejemplos de lo que la juventud aporta al gremio. Estudió Cerámica Artística y Escultura y continúa ampliando intereses y técnicas compaginando sus estudios de Bellas Artes en Granada.

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Álvaro Montaño

Álvaro Montaño

Alfarero de la vieja escuela

En el taller de Álvaro se trabaja la alfarería más tradicional de La Rambla. Él mismo amasa el barro que después modelará en su torno con la simple ayuda de un trozo de caña y una cuerda.

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Lola Guerrero

Lola Guerrero

Cerámica en todas sus formas

Al igual que a su hermana Rosa, la cerámica le viene de familia y también desarrolló su carrera estudiando Arte en diferentes escuelas. Su taller es un laboratorio en el que investigar formas, cocciones y colores.

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Rafi Castro

Rafi Castro

La cerámica por lienzo

El estilo artístico de Rafi Castro auna tradición y técnica. Sus creaciones han recorrido las exposiciones más importantes y, en su tiempo libre, se dedica a formar a las nuevas generaciones.

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Miguel Ángel Torres Ferreras

Humilde, serio, práctico.

“Empecé en unas vacaciones del colegio cuando tenía 10 años, y continué hasta que me fui a Barcelona con 12. Durante los veranos volvía a La Rambla y para no perder el contacto, me iba al taller de un familiar y me ponía a tornear.

La pieza que recuerdo con más cariño es uno de los primeros botijos que hice, lo pinté y al terminarlo me gustó tanto que aún lo tengo guardado.

Lo que más me gusta de trabajar con el barro es el torno y el contacto con el material.”

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Catalina Alcaide

Perfeccionista, con el foco puesto en la felicidad de mis clientes y mi satisfacción artística.

“Desde pequeña he tenido interés en todo el mundo creativo y la pintura, creo que es algo innato en mí. A los 20 años fundé mi taller de manera autónoma, y llevo ya 33 trabajando en esto.

La pieza que recuerdo con más cariño, y que aún conservo, es un retrato de mi madre con mis dos niñas.

Lo que más me gusta de trabajar el barro es el proceso inquieto y estresante de crear con la incertidumbre del resultado final, y lo bonito de abrir el horno y ver lo bien que ha quedado el esfuerzo que has invertido en tantas horas y días de trabajo.”

Rosa Guerrero

Rosa Guerrero

Perfeccionista, trabajo delicado, uso del blanco.

“Siempre hemos tenido un taller familiar, por lo que desde pequeña he estado en contacto con ello. Empecé a estudiar en la Escuela de Arte de Córdoba para aprender Cerámica Artística, y continué con Escultura. En esta época es cuando asiento el interés en este tipo de arte y decido empezar la carrera de Bellas Artes en Granada, lo que me sirve para seguir ampliando mis intereses y técnicas.

La pieza que recuerdo con más cariño es una que ganó un premio en 2011, porque marcó el principio del trabajo que ahora estoy siguiendo con la porcelana.

Lo que más me gusta de trabajar con barro es que es algo con lo que ya estoy muy familiarizada, y además encuentro que la elección de la materia prima es algo que determina el trabajo. A mi me encanta la porcelana ya que es el material que más me sugiere.”

Rafi Castro

Rafi Castro

Constante, creativa y trabajadora.

“Mi amor por la cerámica empieza cuando yo tenía 15 años; tradicionalmente en La Rambla, las mujeres eran las encargadas de pintar y los hombres de tornear. Después de casarme y tener mi primer hijo, decidí que ya no quería trabajar para nadie más y me monté mi propio negocio por mi cuenta. Compré mi primer horno y empecé a dedicarme a la azulejería y la decoración en el bajo de mi casa, donde tenía mi taller. Pero llega un momento en que pintar ya no me llena lo suficiente y empiezo a investigar nuevas técnicas en cerámica, tratando de alejarme de la tradicionalmente utilitaria.

En ese momento es cuando decido apuntarme a la escuela de arte de Córdoba para cursar Cerámica Artística y seguir aprendiendo. Gracias a estos estudios me formé en técnicas diferentes a las que tradicionalmente aplicamos aquí y empecé a trabajar el barro y a crear mis propias piezas, ampliando mi taller y creando la exposición que se puede ver en mi nuevo local.

No tengo sólo una pieza que considere especial para mí, todas lo son por el cuidado y cariño con el que las trabajo. Por eso a la hora de vender, procuro que la persona que se lleva la pieza sepa apreciar el detalle y mimo con el que ha sido creada.”

Lola Guerrero

Lola Guerrero

Justa, libre y sincera.

Mi amor por la cerámica es desde pequeña, ya que es una tradición familiar. Aunque pasé una etapa en la que no me interesaba, lo retomé a la hora de iniciar mis estudios en la Escuela de Arte y después de trabajar muchas disciplinas artísticas he comprendido que donde encuentro seguridad y creatividad es en este material.

La pieza que recuerdo con más cariño es el primer cuadro que hice en cerámica, justo al comienzo de desarrollar mis relieves, que coincide cuando empiezo a trabajar esta técnica. Aún la conservo en mi casa.

Lo que más me gusta de trabajar este arte es el material, creo que las obras van definiéndose conforme lo trabajas, en lugar de tener la idea clara desde el principio.”

Álvaro Montaño

Álvaro Montaño

Imaginación, constancia y amor al trabajo.

Empecé de pequeño cuando tenía que ayudar a mi padre, desde el colegio, con 9 o 10 años. Y al terminar lo que era la EGB en aquel momento, me dediqué a ayudar a mi padre ya que necesitaba cuantas más manos mejor. Así encontré el amor a mi trabajo.

La pieza que recuerdo con más cariño es una con la que participé en un concurso de aprendices en el que yo era el más pequeño. Tenía que hacer un botijo y ponerle su asa y su pitorrillo, y gané el segundo premio con él.

Lo que más me gusta de trabajar el barro es el proceso creativo con el que le doy forma a mis piezas.
Las técnicas que utilizo son muy tradicionales, totalmente manuales y muy practicadas, lo que hace que las piezas salgan casi solas.”